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Respondemos las preguntas más habituales sobre el tratamiento con protonterapia: efectos secundarios, duración de las sesiones, candidatos al tratamiento y combinación con otras terapias

Respondemos las preguntas más habituales sobre el tratamiento con protonterapia: efectos secundarios, duración de las sesiones, candidatos al tratamiento y combinación con otras terapias.

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Preguntas frecuentes sobre la protonterapia

Cuando los protones alcanzan las células cancerosas, transfieren energía a los electrones de las moléculas intracelulares causando una serie de interacciones, o eventos ionizantes, que dañan todas las moléculas que ionizan y, especialmente, el ADN que gobierna la vida y la reproducción celular. Las células cancerosas con moléculas intensamente ionizadas son inviables, mueren porque ya no pueden dividirse (daño reproductivo), ni recuperarse, y el tejido residual es restituido por células normales con propiedades reparadoras.

En muchos casos, sí. La protonterapia se puede usar en combinación con quimioterapia, como un tratamiento complementario a la cirugía, y en combinación con un tratamiento de radiación estándar (para intensificar zonas radio-resistentes).

También puede ser una opción de tratamiento en los casos en que ha vuelto a aparecer un tumor después del tratamiento previo con radioterapia tradicional y no puede tratarse nuevamente con radiación convencional, por limitación de tolerancia de tejido normales decisivos para la calidad de vida.

Sí. Ningún tratamiento oncológico es inocuo: ni de radiación, ni farmacológico. Los efectos secundarios asociados a la protonterapia son multifactoriales y dependen de la interacción entre la propia irradiación en los tejidos y el estado general del enfermo y sus tejidos expuestos a radiación.

La protonterapia es menos tóxica que otras alternativas de radioterapia externa. La toxicidad esperable de cada tratamiento de radioterapia es individualizada y muy previsible. De todo ello se informa de forma anticipada y en detalle, a cada paciente antes de solicitar el consentimiento informado.

La protonterapia minimiza la toxicidad que padecen los pacientes y es una de sus ventajas mejor establecidas.

La caída del cabello sólo se produce cuando tratamos la zona craneal. Es excepcional tener náuseas y vómitos inducidos por la radiación, en casos extremos de protonterapia en el abdomen o la pelvis y volúmenes muy extensos.

Algunos pacientes que se tratan con protonterapia reciben también quimioterapia y pueden tener caída de pelo o náuseas por ese motivo.

En general, la terapia de protones es el tratamiento de elección para los tumores susceptibles de ser tratados con radioterapia externa, por ser la modalidad de tratamiento que mejor preserva los tejidos sanos y reduce los efectos adversos en estructuras en proceso de crecimiento.

Los pacientes pediátricos oncológicos suelen sobrevivir mayoritariamente a su enfermedad y es decisivo prevenir sus secuelas y minimizar su discapacidad como ciudadanos adultos. El beneficio dosimétrico hace de la protonterapia la técnica de elección en radioterapia pediátrica.

No. La terapia de protones no se utiliza en todos los tipos de cáncer ni en todos los pacientes. Su eficacia es mayor en tumores localizados y que no se han diseminado a otras zonas del cuerpo.

En casos con metástasis, la protonterapia puede ser una opción solo en situaciones muy concretas, como cuando existen pocas lesiones (enfermedad oligo-metastásica u oligo-recurrente).

Por eso, cada caso debe ser valorado de forma individual por un equipo multidisciplinar de especialistas, que analice si la protonterapia es la mejor alternativa o si conviene otro tratamiento.

La protonterapia resulta especialmente beneficiosa en tumores situados cerca de órganos y estructuras muy sensibles a la radiación, como el corazón, el pulmón, la mucosa digestiva, el aparato genitourinario, el cerebro o la médula espinal. En estos casos, permite administrar dosis altas al tumor reduciendo el daño en los tejidos sanos.

Aunque hoy en día solo alrededor de un 15% de los pacientes que reciben radioterapia son candidatos a protonterapia (unas 700 personas al año en España), la investigación avanza y se están estudiando nuevas indicaciones para ampliar su uso en más tipos de cáncer.

En la Clínica Universidad de Navarra contamos con un equipo multiprofesional al frente de la Unidad de Protonterapia, de con un marcado carácter interdisciplinar.

Está integrado por expertos entre los que destacan, como responsables primarios de la actividad asistencial, los oncólogos radioterápicos, radiofísicos, ingenieros biomédicos, enfermeros, técnicos, dosimetristas y todas las especialidades médicas y quirúgicas implicadas en las Áreas Oncológicas del Cancer Center Universidad de Navarra.

La colaboración es especialmente estrecha con Oncología Pediátrica, Oncología Médica, Hematología, Anestesia, Diagnóstico por la Imagen y Anatomía Patológica.

La ubicación intrahospitalaria asegura el progreso y la innovación en protonterapia, sincronizado con el progreso médico de alta especialización.

No. El primer paciente que recibió tratamiento con protones se registró hace más de 50 años y, hasta la fecha, más de 100.000 personas en todo el mundo han recibido terapia de protones en centros en Europa, Estados Unidos y Asia.

Sí. La comunidad médica continua realizando estudios de investigación sobre la terapia de protones.

Instituciones líderes en el tratamiento contra el cáncer de referencia mundial como Mayo Clinic, St. Jude Children’s Research Hospital, MD Anderson Cancer Center o Johns Hopkins, son un anillo investigador en el que nuestra Unidad de Protonterapia está incluido, con múltiples ensayos clínicos prospectivos en curso para ayudar a encontrar mejoras en el tratamiento del cáncer con esta terapia.

En la Clínica Universidad de Navarra, debido a nuestro carácter académico, la investigación es uno de nuestros ejes estratégicos, participando en ensayos clínicos y generando proyectos de investigación clínica y translacional, en colaboración com el Cima (Centro de Investigacion Medica Aplicada).